
En el cerebro, el café retrasa la aparición de la sensación de cansancio, alarga la duración de la vigilancia, puede impedir y atenuar los dolores de cabeza, y promueve una mayor retención de memoria a corto plazo.
Produce una mejora en el estado de ánimo por el aumento del nivel de endorfina.
En cuanto al corazón, si se goza de una buena salud, el consumo de café no afecta ni al ritmo cardíaco, ni a la presión arterial.
El café facilita que llegue a los músculos mayor cantidad de sangre oxigenada. Ayuda a su vez a movilizar los ácidos grasos que están en la sangre y los convierte en energía.
La cafeína provoca la dilatación de los bronquios, lo cual contribuye
a luchar contra las crisis asmáticas. También abre las vías bronquiales porque relaja los músculos que lo rodean.
En el estómago y tracto digestivo favorece la producción de jugos salivares y gástricos además de estimular la secreción biliar, por lo que es un excelente digestivo.
En cuanto al colesterol, el aumento de éste no se debe al café sino a la alimentación, el consumo de tabaco, la vida sedentaria y la predisposición de cada persona.
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